Alquilan su casa de vacaciones en Booking y la encuentran destrozada: los daños ascienden a 8.500 euros

Alquilar una segunda vivienda durante las vacaciones puede parecer una forma sencilla de obtener ingresos cuando la casa permanece vacía. Eso fue lo que hicieron Ellen Vander Putten y Tom Deneef, una pareja belga que puso su vivienda de vacaciones de San Pedro del Pinatar, en Murcia, a disposición de viajeros a través de Booking.

La experiencia terminó de una manera muy distinta a la esperada. Según la información difundida sobre el caso, una vecina avisó a los propietarios después de comprobar que la vivienda había quedado seriamente dañada. Cuando la pareja conoció el estado del inmueble, se encontró con una factura de reparación que ronda los 8.500 euros.

El caso resulta especialmente llamativo porque, según explicaron los propietarios, los huéspedes habrían utilizado un perfil falso y datos que dificultan su identificación. Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa un problema poco visible para quien reserva un alojamiento: para el propietario, una estancia aparentemente normal puede convertirse en un conflicto económico enorme cuando se producen daños graves.

Vivienda de vacaciones en San Pedro del Pinatar tras sufrir graves daños durante una estancia

Una casa de vacaciones que acabó completamente dañada

La vivienda se encuentra en San Pedro del Pinatar, una localidad turística de la Región de Murcia. El alojamiento había sido preparado para recibir visitantes, pero después de la estancia de un grupo de jóvenes el panorama era muy diferente.

Los propietarios describieron daños en distintos elementos de la casa. Había mobiliario deteriorado, agujeros en el suelo y electrodomésticos que dejaron de funcionar, entre ellos el lavavajillas y la aspiradora. Incluso un colchón quedó inutilizado y terminó fuera de la vivienda.

El problema no se limitó a desperfectos materiales. También encontraron botellas, colillas, preservativos, vómito y otros residuos repartidos por el interior. Algunas sillas de valor fueron arrojadas a la piscina desde la terraza, aumentando todavía más el coste de recuperar el inmueble.

Los huéspedes también se llevaron objetos de la vivienda

Entre los elementos que desaparecieron durante la estancia figuraban una altavoz JBL y el mando del garaje. Además, el detector de humo había sido arrancado, según el relato de los propietarios, para poder fumar dentro de la casa.

Estos detalles son importantes porque muestran que el problema no fue únicamente una limpieza extraordinaria después de la salida de los huéspedes. El alojamiento necesitaba reparaciones, sustituciones y una intervención mucho más profunda antes de poder volver a recibir reservas.

Para cualquier propietario que alquila una vivienda turística, la diferencia es considerable. Una limpieza adicional puede resolverse con tiempo y dinero; sustituir electrodomésticos, mobiliario o elementos de seguridad implica otro nivel de gasto y puede obligar a mantener el inmueble cerrado durante días o semanas.

Interior de una casa de vacaciones con mobiliario y objetos dañados

Una vecina fue quien alertó a los propietarios

La pareja no descubrió el estado de la vivienda al entrar personalmente después de la salida. Fue una vecina quien se puso en contacto con ellos y les avisó de lo que estaba ocurriendo. La alerta permitió conocer rápidamente la magnitud del problema.

Según el relato difundido por medios que recogieron el caso, los propietarios creen que los huéspedes eran jóvenes procedentes de Madrid y que habrían reservado utilizando un perfil falso asociado a la dirección de un centro cultural. También sospechan que pudieron comunicarse mediante un teléfono desechable, lo que complicaría localizarlos posteriormente.

Es importante distinguir aquí entre lo que los propietarios aseguran y lo que ha sido demostrado públicamente. La identidad de los responsables y las circunstancias exactas de la reserva forman parte de la investigación, por lo que no conviene presentar esas sospechas como hechos judicialmente establecidos.

El coste de los daños supera con creces la compensación comunicada

Después de conocer los desperfectos, cinco vecinos ayudaron durante varias horas a limpiar y poner en orden la vivienda. Su intervención permitió recuperar parte del inmueble, pero no solucionó los daños estructurales ni la necesidad de reemplazar objetos deteriorados.

La estimación de los propietarios sitúa las reparaciones en unos 8.500 euros. Frente a esa cantidad, según la información publicada sobre el caso, Booking les habría comunicado que la compensación disponible sería de apenas 300 euros.

La diferencia entre ambas cifras es precisamente lo que convierte este caso en algo más que una anécdota sobre unos huéspedes irresponsables. Estamos hablando de una pérdida potencial de miles de euros para una vivienda que había sido puesta en alquiler precisamente para generar ingresos.

Las reservas posteriores también tuvieron que cancelarse

El daño económico no termina en la factura de las reparaciones. Al quedar la vivienda inutilizada temporalmente, los propietarios tuvieron que cancelar reservas que ya estaban previstas. Eso significa perder también los ingresos que esas estancias habrían generado.

En otras palabras, el coste real de un incidente de este tipo puede tener varias capas: reparar la vivienda, sustituir objetos, limpiarla, mantenerla cerrada y devolver el dinero o cancelar reservas futuras. Para quien depende de los ingresos del alquiler turístico, una sola incidencia grave puede tener consecuencias mucho mayores que el precio de una reparación aislada.

El caso plantea una cuestión incómoda para quienes alquilan por internet

Las plataformas digitales han hecho mucho más sencillo poner una vivienda en alquiler y encontrar huéspedes. Pero esa facilidad también crea una relación a distancia: propietario y visitante pueden no conocerse personalmente, y buena parte de la confianza se deposita en los sistemas de identificación, pagos y protección de la propia plataforma.

Ahí aparece la principal lección de este caso. Una plataforma puede facilitar una reserva, pero eso no significa que el propietario quede completamente protegido frente a cualquier daño. Las condiciones de cobertura, los límites de las compensaciones y los procedimientos para reclamar pueden marcar una diferencia enorme cuando algo sale mal.

En este caso concreto, Booking indicó que estaba investigando lo ocurrido y que los propietarios debían acudir a la policía. Esa respuesta muestra también que, cuando existen daños graves o sospechas de fraude, el conflicto deja de ser simplemente una disputa entre anfitrión y huésped.

La historia de Ellen Vander Putten y Tom Deneef deja así una advertencia clara para quienes utilizan una segunda vivienda como fuente de ingresos. El alquiler vacacional puede ser rentable, pero los ingresos potenciales vienen acompañados de riesgos que no desaparecen por utilizar una plataforma conocida.

Y cuando los huéspedes desaparecen dejando detrás miles de euros en daños, la pregunta deja de ser cuánto dinero se ganó con la reserva. La cuestión pasa a ser cuánto de esa pérdida terminará asumiendo realmente el propietario.

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