72.000 frascos de laboratorio contaminados ya se han convertido en plástico reciclable gracias a una tecnología pionera en el mundo

Cada año, los laboratorios de una empresa de agua escocesa realizan cerca de tres millones de análisis para vigilar la calidad del agua que llega a los hogares. Cada uno de esos análisis exige plástico estéril de un solo uso: frascos, placas de Petri, puntas de pipeta. El resultado, multiplicado por millones, es una montaña de residuos que, hasta hace poco, tenía un destino casi obligado: el vertedero o la incineradora.

El motivo era simple y difícil de resolver: gran parte de ese plástico había estado en contacto con muestras biológicas, lo que lo convertía en material potencialmente contaminado. Reciclarlo sin más no era una opción. Ahora, por primera vez, eso ha empezado a cambiar.

La primera empresa de agua del mundo en resolver este problema

Scottish Water, la compañía pública de abastecimiento de agua de Escocia, se ha convertido en la primera empresa del sector a nivel mundial en adoptar una tecnología capaz de transformar plásticos de laboratorio contaminados en material apto para reciclaje. El sistema, llamado Generations y desarrollado por la firma Envetec Sustainable Technologies, ya ha procesado alrededor de 72.000 frascos de muestras en las instalaciones científicas de la compañía.

Antes de esta tecnología, Scottish Water ya reciclaba las botellas de muestras que no habían estado expuestas a contaminación. El verdadero desafío eran los materiales con riesgo microbiológico: para esterilizarlos había que recurrir al autoclave, un proceso con vapor a alta presión que, incluso después de aplicarse, no siempre dejaba el plástico en condiciones de ser reciclado. Buena parte terminaba igualmente en vertederos o plantas de incineración.

Desinfectar y triturar en el mismo laboratorio

El sistema Generations resuelve ese cuello de botella realizando dos pasos a la vez, directamente en el propio laboratorio: desinfecta y tritura el plástico mediante un proceso químico, sin necesidad de trasladar los residuos a otra instalación. Una vez tratado, el material queda listo para su reciclaje convencional.

El alcance del sistema no se limita a los frascos de muestras: la compañía también ha empezado a aplicarlo a placas de Petri y puntas de pipeta, dos tipos de residuo microbiológico que hasta ahora quedaban completamente fuera de cualquier circuito de reciclaje por el riesgo de contaminación que representaban.

«Estamos muy satisfechos de trabajar con Envetec para liderar el camino con esta tecnología innovadora», explicó Elise Cartmel, responsable de emisiones netas cero de Scottish Water, según recoge un comunicado publicado en GlobeNewswire.

Un problema a la escala de millones de análisis al año

La división científica de Scottish Water, con laboratorios en Edimburgo, Inverness y otros puntos de Escocia, realiza esos casi tres millones de análisis anuales para monitorear la calidad del agua, proteger la salud pública y vigilar el estado del medioambiente. Cumplir con los estándares exigidos requiere grandes cantidades de plástico estéril desechable, lo que convierte a esta área en la mayor generadora de residuos plásticos de toda la compañía.

«Realizamos millones de pruebas en nuestros laboratorios cada año para proteger la salud pública y el medioambiente, y eso depende de plásticos de un solo uso», señaló Cartmel. Según la compañía, la nueva tecnología reduce la dependencia del autoclave, la incineración y los vertederos, además de disminuir el consumo de agua y energía asociado al tratamiento de estos residuos.

Datos que podrían extender la solución a otros laboratorios

Más allá del propio reciclaje, el sistema registra información detallada sobre cada lote de residuo: volúmenes descartados, tipos de material y polímero, el laboratorio de origen, el destino final y una estimación de la reducción de emisiones lograda. Esa trazabilidad, según la compañía, no solo mejora los informes internos sobre gestión de residuos, sino que ayuda a identificar otros materiales que podrían tratarse con el mismo método.

La tecnología también redujo el tiempo que el personal dedicaba a manipular manualmente los frascos y disminuyó el número de recogidas necesarias para el reciclaje de plástico. Malcolm Bell, consejero delegado de Envetec, resumió así el alcance del proyecto: «Generations está ayudando a los laboratorios a tratar determinados flujos de residuos en el propio lugar, recopilar datos operativos útiles y favorecer una recuperación significativa de materiales».

Que sea precisamente una empresa de agua —y no un laboratorio farmacéutico o una universidad— la primera en implementar esta tecnología a esta escala no es un dato menor: los servicios públicos de agua operan en prácticamente todos los países, y muchos enfrentan exactamente el mismo problema de residuos plásticos contaminados en sus laboratorios de control de calidad. Si el modelo escocés demuestra ser replicable, podría convertirse en un estándar mucho más allá de Escocia.

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