Errores que sigues cometiendo con la lavadora (y que acortan su vida)
La lavadora es uno de esos electrodomésticos que parecen aguantarlo todo… hasta que un día deja de lavar bien, huele mal o se estropea sin previo aviso. La mayoría de las averías y los olores desagradables se pueden evitar con gestos sencillos que casi nadie hace con regularidad.
Aquí van los fallos más frecuentes que acortan la vida útil de la máquina y cómo corregirlos.
1. Nunca descalcificarla
La cal es el enemigo número uno, especialmente en zonas de agua dura. Se acumula en las resistencias, las tuberías y el tambor, y acaba provocando fallos y una ropa menos limpia. La recomendación clara: descalcificar la lavadora cada 6 meses.
Haz un ciclo a 90 °C sin centrifugado y sin ropa. En lugar de detergente, echa un vaso de vinagre blanco. Así se elimina la cal y se limpia el interior en profundidad. Es el mantenimiento más barato y eficaz que existe.
2. No limpiar el compartimento del detergente
Es uno de los rincones más sucios y olvidados de la casa. Los restos de detergente y suavizante, junto con la humedad constante, favorecen la aparición de moho que luego pasa a la ropa. Límpialo con un paño y vinagre blanco con regularidad para eliminar los depósitos.
3. Sobrecargar el tambor
Meter “solo una toalla más” parece inofensivo, pero es uno de los errores que más desgaste genera. Cuando el tambor va demasiado lleno, la ropa no se mueve bien, el detergente no circula y el motor, los rodamientos y el sistema de suspensión sufren. Lo ideal es no llenarlo más de tres cuartos de su capacidad.
4. Usar demasiado detergente
Más jabón no significa ropa más limpia. El exceso genera residuos que se acumulan dentro de la máquina, taponan conductos y dejan olor a cerrado. En la mayoría de los casos basta con dos cucharadas o la medida marcada en el envase según el tamaño de la carga. Menos detergente suele dar mejores resultados y alarga la vida del aparato.
5. Dejar la puerta cerrada entre lavados
Después de cada ciclo, el interior sigue húmedo. Si cierras la puerta o la tapa, el aire no circula y el moho encuentra el ambiente perfecto. Deja la puerta entreabierta para que se seque el tambor y la goma de la puerta. En las lavadoras de carga frontal este detalle es especialmente importante.
6. No limpiar el filtro
El filtro retiene pelusa, monedas, horquillas y restos que, con el tiempo, dificultan el desagüe. Muchas averías de “la máquina no vacía” empiezan aquí. Localízalo (suele estar en la parte inferior frontal) y límpialo cada uno o dos meses. Tarda cinco minutos y evita sorpresas.
Con estos hábitos —descalcificado periódico, limpieza del cajetín, cargas razonables, poco detergente, puerta abierta y filtro limpio— la lavadora dura más años, lava mejor y huele menos a cerrado. Pequeños gestos que evitan reparaciones caras y ropa que sale peor de lo que entró.