Quiere cambiar la batería de su coche en Toulouse y descubre una boa constrictor de 1,50 metros escondida en el motor

El coche llevaba casi un mes parado frente a la casa, en Colomiers, un municipio de la periferia de Toulouse. La batería se había agotado y, este martes 18 de agosto, su propietario decidió finalmente ocuparse de ella. Abrió el capó esperando encontrarse con el problema habitual: cables sulfatados, algo de óxido, quizá una conexión suelta.

Lo que encontró en su lugar, enroscado entre las piezas del motor, fue completamente distinto: una serpiente de 1,50 metros, inmóvil pero muy real, ocupando el espacio donde debía estar trabajando.

El motor abierto del coche con la boa constrictor enroscada entre las piezas mecánicas

Un hallazgo que parecía sacado de otro continente

El reflejo del hombre fue llamar de inmediato a los servicios de emergencia. Nada en la escena hacía pensar que el animal pudiera tratarse de una serpiente autóctona: se trataba de un boa constrictor adulto, una especie que no tiene absolutamente nada que hacer en el motor de un coche estacionado en una calle residencial francesa.

Historias como esta suenan a algo que ocurre en climas tropicales, no en el sur de Francia. Sin embargo, no es la primera vez que un ejemplar de este tamaño aparece donde nadie lo espera: en 2023, otro boa constrictor de gran tamaño fue rescatado en plena autopista A26, a la altura de Calais, a cientos de kilómetros de allí.

Cinco bomberos y un especialista en animales exóticos

Ante un animal de ese porte, no se envió a una sola dotación cualquiera. Al lugar llegó un equipo de cinco bomberos, dos de ellos formados específicamente en riesgo animal (RAN), acompañados de material especializado para este tipo de intervenciones. Un experto en nuevos animales de compañía (NAC) se sumó para evaluar la situación antes de actuar.

Los bomberos de la Alta Garona durante la intervención para rescatar a la serpiente

La extracción se resolvió sin incidentes, tanto para los equipos de rescate como para el propio reptil, que fue retirado con vida y sin heridas. Los bomberos de la Alta Garona resumieron el episodio en su página de Facebook: «Una intervención que recuerda que nuestros bomberos están formados para enfrentar todo tipo de situaciones… incluso las más inesperadas».

El caso de Colomiers no es un hecho aislado dentro de un patrón que empieza a repetirse en Francia. Meses antes, otro ejemplar había sido localizado detrás de la máquina de café de un bar en Rouen. En ambos casos, el denominador común es el mismo: un animal exótico de gran tamaño, sin dueño identificado en el momento del hallazgo, y sin ningún indicio de cómo llegó hasta allí.

Buscan al propietario del animal

Por el momento, nadie ha reclamado la serpiente. Los bomberos recordaron que, en Francia, la tenencia de un boa —o de cualquier otro reptil no doméstico— está sometida a una regulación estricta, que exige autorización y condiciones específicas de cuidado. Tener uno sin cumplir esos requisitos constituye una infracción, más allá de las obvias implicaciones de seguridad que supone perder el control de un animal así.

Mientras se investiga a quién pertenece o cómo terminó dentro de ese motor, el animal fue trasladado a la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse, donde permanece bajo supervisión profesional. Allí recibe los cuidados necesarios en espera de que su propietario —si es que se decide a dar la cara— se presente ante las autoridades.

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