Los tocas docenas de veces al día y casi nunca los limpias: estos objetos son auténticos nidos de bacterias
Hay superficies en casa que se limpian casi a diario: el baño, el inodoro, la cocina. Y hay otras que pasan completamente desapercibidas, aunque las tocamos decenas de veces cada día. El teléfono, el mando a distancia, las manijas de las puertas o la esponja de lavar los platos pueden acumular más bacterias que un asiento de inodoro. Un experto en limpieza lo confirma y explica cómo reducir el riesgo sin convertir la casa en un laboratorio de desinfección.
«El baño concentra toda la atención en materia de higiene y el inodoro se frota varias veces por semana. Pero objetos como el mando a distancia pasan completamente bajo el radar, aunque se manipulan todo el día con manos que no siempre se han lavado. Para mejorar la higiene del hogar no hay que limitarse a los sitios obvios: mandos, manijas e interruptores también merecen una atención regular», explica Holyk Valentin, experto en limpieza.
Estos son los siete objetos que más suelen pasar desapercibidos y cómo tratarlos.
El teléfono móvil
Lo llevamos encima todo el día, lo apoyamos en cualquier superficie y lo tocamos sin pensarlo. Estudios han mostrado que un smartphone puede estar hasta diez veces más sucio que un asiento de inodoro. La solución es simple: un paño ligeramente humedecido con unas gotas de producto antibacteriano, varias veces por semana. Evita el exceso de líquido para no dañar el aparato.
Los mandos a distancia
Se usan mientras se come, se bebe o se cambia de canal con las manos poco limpias. Rara vez se desinfectan. Una toallita desinfectante una vez al día basta para reducir la carga bacteriana de forma notable.
Manijas de puertas e interruptores
Son puntos de paso constantes. Cada persona que entra o sale de una habitación los toca. Incluirlos en la rutina semanal de limpieza con un producto desinfectante evita que se conviertan en focos de transmisión.
Las manijas del refrigerador
La cocina se limpia con frecuencia, pero las puertas del refrigerador suelen quedar fuera del radar. Se abren con las manos justo después de manipular alimentos crudos o de volver de la calle. Un pase semanal con el mismo producto que se usa en el resto de la cocina es suficiente.
Esponjas y paños de cocina
La esponja se lleva el premio a objeto más contaminado. En solo dos semanas puede albergar hasta ocho millones de bacterias. La recomendación es sustituirla con regularidad o pasarlas por el lavavajillas o el microondas (húmeda y a potencia alta durante uno o dos minutos) para eliminar gran parte de los gérmenes. Los paños también deben lavarse a menudo y dejarse secar bien.
Las tablas de cortar
Están en contacto directo con los alimentos y acumulan la carga microbiana más alta de las superficies de cocina. Cuando presentan cortes o fisuras profundas, las bacterias se alojan ahí con facilidad. Conviene tener dos tablas: una para carne y pescado crudos y otra para frutas y verduras. Se lavan con agua y jabón después de cada uso y se dejan secar al aire.
La cafetera
Combina humedad y calor, el entorno ideal para mohos y levaduras. Hay que limpiar regularmente tanto el interior (depósitos, filtros) como el exterior, siguiendo las indicaciones del fabricante. Un descuido aquí puede convertir el café de la mañana en un riesgo innecesario.
Ninguno de estos objetos exige un protocolo extremo. Basta con ampliar un poco el mapa mental de lo que se considera «zona de limpieza» e incluirlos en la rutina semanal. El teléfono, el mando y las manijas no se ven sucios a simple vista, pero son los que más veces tocan las manos a lo largo del día. Tratarlos con la misma seriedad que el baño reduce de forma real la exposición a gérmenes en el hogar.