Soy dietista y este es el mejor momento para tomar un helado en verano sin disparar la glucosa

El verano llega y los helados aparecen por todas partes: en la playa, en el parque, en cada esquina. Resistirse a un cucurucho bien frío se vuelve casi imposible con el calor. El problema es que el helado es un producto muy azucarado: alrededor de 20-25 g de azúcar por cada 100 g, según recuerda la dietista nutritherapeuta Fanny Baillancourt.

La buena noticia es que se puede disfrutar sin culpa y sin que la glucemia se dispare, siempre que se elija bien el momento y se tenga en cuenta lo que se ha comido antes.

Después de una comida ligera, luz verde

Todo depende de lo que haya en el plato. Si la comida ha sido abundante y rica en féculas, añadir un helado de postre (aunque sea un sorbete) supone una carga extra de hidratos que el organismo no necesita. En cambio, si el almuerzo se reduce a una ensalada y proteínas, el helado puede entrar como postre sin desequilibrar demasiado la comida.

Además, tomarlo al final de la comida tiene una ventaja: los azúcares se mezclan con el resto del bolo alimenticio, donde ya hay fibra, proteínas y grasas. El resultado es una glucemia más estable y un pico de azúcar mucho menos brusco.

A media tarde: mejor evitarlo… o gestionarlo bien

Los aficionados al helado de las 16 h tienen otra regla. Conviene evitar el azúcar puro entre comidas, porque es ahí donde los picos de glucemia son más marcados. Un pico de hiperglucemia a media tarde puede ser perjudicial para la salud, advierte la especialista.

Sin embargo, si el mediodía ha sido ligero y se cerró con una fruta, es posible reservar algo pequeño para la merienda y disfrutar de un sorbete sin dramatizar.

¿Cuántas veces por semana?

Todos los días es demasiado. La recomendación es tomarlo como máximo un día de cada tres durante el verano, es decir, unas dos veces por semana. Quienes vigilan el peso deberían limitarse a una vez por semana.

El resto del tiempo, mejor dar protagonismo a las frutas de temporada. Una nectarina, por ejemplo, aporta vitaminas, minerales y polifenoles con un perfil mucho más interesante para la salud. El helado de verano no está prohibido: solo pide un mínimo de estrategia.

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